lunes, 28 de abril de 2014

PIES QUIETOS, QUE OS VOY A TOCAR...por Blur

     Realmente nunca pensé que tocar los pies de Alice me resultaría tan excitante. Adoro cada parte de su cuerpo, incluidos los pies, son realmente sensuales, con sus pequeñas dibujos y precisas curvas...

     Como muchas veces he dejado escrito aquí, me considero un amante de su cuerpo. Me excitan, tanto sus curvas como sus curvaturas, su suavidad corporal y su suavidad al hacer el amor. No sólo estoy enamorado de ella, sino que estoy enamorado de su sexualidad. Para mí, verla follar desde la distancia supone un placer, como se curva, como se deja, como habla, como se los come... Lo repetiré una y mil veces, adoro su sexualidad de manera íntegra, tanto conmigo como para mí.

   El caso es que hace un par de fines de semana caí en la cuenta de que me encantó tocarle los pies... esa parte tan olvidada pero a la vez tan excitante... Sólo tuve que tocarle un pie, y se creó una tormenta de sensaciones, puras, limpias, sobrecogedoras me atrevería a decir, y sólo con tocarle un pie.

     Puse la palma de mi mano sobre su empeine y con dos o tres suaves caricias la miraba y ella me sentía cerca. Apreté con mis dedos pulgar y meñique los surcos de su concavidad y mi líbido se disparó por los aires. Podía sentirla respirar, sentirla morirse de placer, la sentía plena, y me sentía libre. 

     No había experimentado esa sensación, el focalizar mi atención sobre sus pies, pero de verdad que fue indescriptible...

    No debo dejar de mencionar, claro está que horas antes habíamos conocido a un simpático muchacho que cortejamos a partes iguales (como a nosotros nos gusta). Lo hicimos con tranquilidad, charlando con él, invitándole a casa (con las correspondientes explicaciones), abriéndole la ventana de nuestro "mundo" y haciéndole ver que las cosas a veces suceden y que estaríamos encantados de que compartiera nuestra cama con nosotros. Alice en un momento dado tuvo que tomar algunas decisiones de las que saben que me gustan... un par de caricias y unos besos descarados bajo la atenta mirada de los desconocidos, sellaron su pasaporte a nuestra habitación, y nuestro pasaporte hacia una nueva experiencia...

    Una vez llegados a casa nos dimos la ducha de rigor. Preparé la habitación con música y buen ambiente. Tomamos una copita tranquila y comenzaron los preliminares en el sofá. Adoro ver como se desenvuelve nuestra protagonista en estas situaciones. Recuerdo los nervios de las citas iniciales y, comparado con la frescura que tenemos ahora, me doy cuenta de todo lo que hemos evolucionado.

     Me encanta que la desnuden, que la dejen con el sujetador en el sofá, y que se coman y beban a besos antes de pasar a mayores...

     Al llegar a la habitación Alice y nuestro invitado D., se sumergieron en su propio placer (que a la vez es el mío). Entonces sucedió lo que trato de transmitir en este post. D comenzo a comerle de manera ordenada y con muy buenas maneras el sexo a mi mujer. Yo los veía trazar una línea diagonal desde la esquina inferior izquierda de la cama hasta la superior derecha. Es reconfortante como D iba empujando con su boca y con su lengua a mi niña, y esta no tenía más remedio que dejarse hacer (cómo me gusta esta frase...dejarse hacer...).

     No tenían más recorrido, la espalda de Alice tocó con el cabecero. La siguiente fase era inclinar su cabeza hacía detrás y gemir... y gemir... y volver a gemir...y cuanto más sumergían su lengua en su empapado coñito más gemía... y más dura se me ponía.

     En ese preciso instante allí estaba su pie. Me acerqué lo acaricié y mi cuerpo entró en éxtasis. Era como ser correspondido con la parte más especial de su cuerpo. Es como cuando un super-héroe te entrega un trozo de su capa. Eran D y Alice, pero allí estaba yo, en conexión con su cuerpo. Yo sabía que ella tenía ganas de mí y de D, y ella sabía que yo tenía ganas de ella, pero su pequeño pie era mío...

     Sentir a través de una mano y un pie es una sensación que no puedo describir con palabras...

     El encuentro terminó bastante bien para mí y para Alice, aunque no tanto para D, ya que en el momento preciso le fallaron las "fuerzas". Tuve que tomar cartas en el asunto e intervenir ya que a mi no me fallaron... fue divertido darle por todos los lados a mi chica mientras jugueteaba con D... terminé en su culito, como a ella le gusta y como a mí también... aunque si pudiera retroceder el tiempo... hubiera terminado en su pie...